LA CURVA DE
LA FELICIDAD
2024
Sinopsis
A través del humor ácido del autor recorreremos la historia
de Nora, una mujer hipocondríaca que se fuga de una clínica
de salud mental y debe enfrentarse a sus fantasmas del pasado
a través del diálogo con objetos.
Un monólogo interior. Una denuncia a la discriminación
cargada de humor y drama. ¿Y felicidad?
Obra ganadora de una mención en el concurso
“Solos en el escenario”, organizado por el
Centro Cultural de España.
Ficha artística
Reconocimientos y presentaciones
Galería
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Reseñas y opiniones
Confieso que no conocía esta obra del consagrado dramaturgo
Dino Armas y la verdad que me sorprendió. Aún cuando esta no
es una obra reciente, en ella se advierten características
comunes a otras obras posteriores del autor. Su crítica y
descarnada visión hacia la discriminación se convierte en
una denuncia cargada de humor e ironía.
Fabián Soneira dirige con total acierto este monólogo
entendiendo perfectamente el sentido que plantea el autor.
Ana Cecilia Ruggieri se posesiona por completo de su personaje
y nos brinda una muy acertada composición de esa mujer obesa
e hipocondríaca que escapa de la clínica siquiátrica donde
se encuentra internada, para enfrentarse a sus recuerdos y
frustraciones. Realmente un muy buen trabajo. La recomiendo
con entusiasmo.
Frente a un texto diferente dentro de nuestra dramaturgia una
compañía nos presenta su versión. El tema del cuerpo, la salud
en su comprensión más holística, los vínculos afectivos y los
deseos de la protagonista están en este monólogo de Dino Armas,
obligando a la actriz a sacar de sí lo mejor.
Estamos frente a un texto desafiante que exige un encare serio,
respetuoso y que Soneira lleva adelante con hidalguía.
Luego de tener en mi haber una buena cantidad de trabajos vistos
de esta suerte de máquina incansable y de fértil imaginación,
como lo es el dramaturgo Dino Armas, se me plantea a los segundos
la siguiente pregunta: ¿Dónde y cuándo me dará ese primer cachetazo
a los sentimientos?
Sobre escena y con una escenografía despojada, la actriz Ana Cecilia
Ruggeri se desenvuelve con naturalidad cargando en hombros un personaje
muy complejo, casi se podría decir una montaña rusa de sentimientos
encontrados: calmada, explosiva, tierna y emotiva.
Este todo mancomunado se moldea y ajusta bajo una dirección muy
ajustada y sin baches ni cabos sueltos de Fabián Soneira, quien
marca pautas y se adapta muy bien a un texto de curvas peligrosas.
Dino Armas crea una trama en la cual el personaje llamado Nora
recorre la gran curva de su vida, con tramos de drama, grotesco,
felicidad y humor. A través de esta obra denuncia la discriminación
debida a su obesidad, la cual tiene una carga emocional muy importante.
Ana Cecilia Ruggieri es Nora y se desdobla en sus diferentes estados
de ánimo. Una composición de personaje muy cuidada, bien delineada,
donde la actriz logra explotar todos los recursos.
Por su parte Fabián Soneira hace posible un cambio radical en la
actitud de la actriz. Durante una hora logra que Nora sea más que un
cuerpo con relleno: la hace reír, llorar y gritar. Una dirección que
logra meternos en una montaña rusa de emociones.
Lo del viernes fue una hermosa noche. Plena. Mente, alma y cuerpo
alimentados de forma exquisita. Tu obra, como todas tus obras, es
movilizadora, cargada de mensajes directos o indirectos que se
cuelan y graban al ser.
Todos tenemos una Nora dentro. Silencio, tensión, recogimiento,
respiración contenida, que se descomprimía con risas de alivio
cuando narraba sus experiencias en la clínica.
Mezcla perfecta de lo grotesco y la sátira de las conductas humanas.
Aplaudo de pie al Gran Autor, el Gran Director y la Gran actriz.
Nora, una mujer obesa de mediana edad, se escapa de una clínica
psiquiátrica y entabla con el público un monólogo en el cual,
desde el humor ácido al drama interior, va develando aspectos
de su vida.
Con una capacidad histriónica admirable, Ana Cecilia Ruggeri da
vida a Nora de una manera totalmente natural y creíble, logrando
que el público se identifique y viva junto con ella sus alegrías
y pesares.
Se destaca también la justa y precisa dirección de Fabián Soneira,
tanto en el planteo escénico como en el trabajo minucioso del
personaje, que sumado al talento de Ruggeri redondean un
espectáculo impecable.
La Curva de la Felicidad, simplemente fantástica. Gran dirección
de Fabián Soneira, la puesta en escena y ese color blanco que
penetra el alma y va más allá de una recreación de una clínica.
Cecilia Ruggeri es impresionante. Lo que comienza siendo trivial
y jocoso va tomando una profundidad temática y de interpretación
de la que nadie puede salir sin estar conmovido.
Es una obra maravillosa y que le deja al espectador una gran
enseñanza: comenzar a salir de sus miedos y no ahogarse más
en el pasado.